Capítulo 2: La Noticia de Gula
El rumor
corrió más rápido que el amanecer.
En cada esquina,
OK
OK
OK
OK
OK
OK2
OK2
OK3
en cada casa, alguien hablaba de lo ocurrido la noche anterior.
La gente comenzó a llamarlo simplemente “La Gula”. Nadie sabía si era un castigo divino, un truco de brujería o la peste de un nuevo tiempo. Pero la noticia se expandió como fuego en campo seco.
Los pregoneros lo gritaban en los mercados:
—¡Ha despertado algo en la ciudad! ¡Un hambre que no conoce saciedad!
Los ancianos, con ojos temblorosos, recordaban viejas historias que alguna vez fueron susurradas como leyendas. Habían oído hablar de un espíritu insaciable, una sombra que en épocas olvidadas había arrasado pueblos enteros, condenándolos a comer hasta destruirse.
El miedo se mezcló con la fascinación. Algunos corrían a encerrarse, como si atrancar puertas pudiera detener aquel mal. Otros, en cambio, celebraban: para ellos, la idea de tener comida infinita era una bendición. No entendían que lo que se les ofrecía no era alimento, sino un anzuelo invisible.
La noticia llegó hasta el Consejo de la ciudad. Los gobernantes, incrédulos al principio, pronto fueron testigos: durante la reunión, los banquetes preparados para un banquete modesto crecieron hasta cubrir la mesa entera. Los consejeros, incapaces de resistirse, comieron sin parar, con los dedos, con los labios manchados de grasa y vino. Y cuando quisieron detenerse, ya era tarde: el hambre continuaba, mordiendo el alma.
Aquella noche, la noticia dejó de ser rumor para convertirse en verdad indiscutible:
La Gula había regresado.
Y esta vez, no parecía querer marcharse.
QUE SE ESPERA D EESRTO?
HOLA HOLA
QUE QUE
HOLA